Leyenda del árbol quejoso

Leyenda del árbol quejoso

Algo raro notaban los habitantes de la comunidad de La Rosilla que se negaban a pasar por un tramo de camino muy transitado que los llevaba prácticamente a cualquier parte del pueblo, pronto se inventaron rutas alternas, sin importar cuando esto los retrasara, o que la vía fuera escarpada. Ellos simplemente querían alejarse de la senda principal. Claro que esto no era posible todo el tiempo y las personas se veían forzadas a caminar por la vereda, haciéndolo con profundo pesar.

La razón de tal comportamiento estaba muy clara, todos y cada uno de los transeúntes que pasaron por ahí, escucharon un quejido, tan profundo y lastimero que su primera reacción le incitaba a salir corriendo a tanta velocidad como las piernas les permitiesen; aunque en realidad en ese momento deseaban tener alas.

Sin importar la hora ni el día de la semana, cada vez que alguien cruzaba por ahí, el quejido resonaba, fuerte y claro, como siendo accionado directamente con un interruptor, al parecer el mismo que encendía el sistema de supervivencia de las personas, retorciéndoles las tripas, arrancándoles un grito y recordándoles encomendarse a Dios, entonando cuanta oración les viniera a la mente.

Por supuesto con tales referencias del hecho, era impórtate realizar una investigación y llegar hasta el fondo del asunto, se destinaron un par de guardias para la zona, otros tantos para estar atentos al gemido y encontrar la fuente de este tan pronto como les fuese posible, sin embargo, el esfuerzo fue completamente inútil, una vez que escuchaban el lamento todos salían corriendo, siguiendo el ruido, pero no encontraban nada, la mayoría de las veces terminaban frente a un árbol, uno tan común y corriente como los otros a su alrededor, así que no había forma de acabar con tal misterio, no de la manera en que ellos querían hacerlo, pues esperaban encontrarse con algún bromista, un herido o enfermo, ya en el último de los casos algún ente sobrenatural o criatura del infierno.

Las autoridades se retiraron, cerraron el caso, no había alguna explicación para el hecho no se trataba de una persona, de un espectro, simplemente un árbol, y hasta donde sabemos, los arboles están vivos, pero no se quejan, no tienen voz, ni pensamiento, eso era un imposible, aunque los sonidos vinieran de su interior, aunque la corteza de este crujiera y se reventara, a la par de sonido, y se percibieran latidos al tacto… nada de esto podría ser verdad, los arboles no se quejan, aunque su raíces salgan de la tierra, hinchadas como venas ardientes, y las ramas intenten abrazarse a quien esté cerca, aunque se le abran fauces y grite haciendo retumbar la tierra. Es mejor cambiar el camino, que admitir la existencia de aquel árbol quejoso y averiguar la razón de sus gemidos.

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