Leyenda de terror corta del Muki ó Muqui andino

La palabra Muqui proviene del quechua Murik “el que asfixia”. Otra traducción sugiere la palabra Mukiq, como “el acto de torcer” o “ahorcar”, y se utiliza para nombrar a un duende que vive en las minas de la sierra andina. Quienes lograron ver a estos duendes, decían que recorría los socavones luciendo como minero, sosteniendo una pequeña lámpara de carburo vestido con un poncho de lana, botas de caucho, casco de protección del cual sobresalen dos pequeños cuernos relucientes, lleva una lámpara de carburo y una shicullo (soga de pelos de caballo) atado a la cintura.

Se le describe como un ser de estatura pequeña, que no sobrepasa el metro de altura, es bonachón, asimétrico y camina como pato. Tiene la cabeza unida al tronco, a falta de cuello. Sus cabellos son largos, rubios y brillantes en contraste con su rostro rojo cubierto por una larga barba blanquecina y piel llena de vellos.

La leyenda de terror corta del Muki, asegura que este desarrolla una conexión con los trabajadores ayudado por su voz grave y ronca. Dicen que su mirada es agresiva, penetrante y hasta hipnótica. Suele ser el responsable de extraños ruidos en las minas, robo de herramientas, el agotamiento o el cambio de sentido de una veta de mineral sin motivo aparente. Los mineros cuentan que emite potentes silbidos, para anunciar el peligro y salvar a quien haya ganado su simpatía.

Los mineros de distintas regiones coinciden en su descripción, sin embargo, el nombre con el que se le conoce varia un poco, por ejemplo, en Arequipa le dicen Chinchilico, en Puno Anchancho, en Pasco Muki y en Cajamarca Jusshi. Su leyenda se conoce mucho en el ambiente minero, algunos aseguran que puede tomar la apariencia de un animal o de un hombre blanco y rubio que sirve para engañar a los trabajadores y hacer una de las suyas ya que muchos han sido blanco de sus travesuras o bondades.