Cuentos para niños: Las ranas y la liebre

Cuentos para niños: Las ranas y la liebre

Había una vez una liebre que tenía una linda madriguera en medio del bosque, ahí pasaba gran parte de su día, atendiendo las funciones del hogar, trabajando para embellecerlo aún más. A pesar de que ella se encontraba ocupada la mayor parte del tiempo, estaba un poco triste y asustada.

Le preocupaba mucho haber nacido tímida y miedosa, pues así no podía disfrutar de la vida tranquilamente, siempre estaba con sobresaltos, yendo con prisa de aquí para allá, sentía que ni la comida le aprovechaba por vivir con miedo y tener los ojos bien abiertos ante cualquier eventualidad.

Así pasaba los días reflexionando la liebre, lamentando su estilo de vida, pensando en que algunos sabios dicen que puede corregirse, pero en realidad, no tenían ni idea, solo ella sabía lo que se sentía permanecer en alerta continua ante cualquier peligro. El ruido, el viento, las sombras, cualquier cosa angustiaba al pobre animal, aunque fuera algo muy común.

A pesar de todo ese miedo, la liebre tenía que salir de casa para conseguir comida y realizar otras tareas. Estado fuera de la seguridad de su hogar, se conducía cautelosamente, despacio, mirando hacia todos lados, caminando solamente por los lugares que ya conocía muy bien.

Pero por más cuidado que ella tuviese, suceden cosas que no podía controlar, así, en medio de la noche, se escuchó un crujido, para la liebre esto pareció un estruendo y corrió a toda velocidad para refugiarse en su madriguera. En su carrera desesperada desvió un poco el camino, y fue a dar a una charca, llena de pequeñas ranas, las cuales saltaron muy espantadas al verle, la escena fue tan impresionante que la pobre liebre hasta se sintió apenada, pues asustar a aquellos animalitos inocentes le hizo entender que el miedo habita en cualquier ser y ella no era la única en el mundo que lo estaba sintiendo. Así fue como las ranas y las liebres llegaron a formar parte de estos cuentos para niños.